El vacío, eso es lo que queda. Vacío en la tierra y en cielo de Nueva York. La imagen de la zona cero encoje el corazón del mundo recordando lo salvaje de la tragedía que se vivió aquel 11 de septiembre. Se escapa al entendimiento de cualquier ser humano, nuestro razonamiento sigue sin ser capaz de dar una explicación a lo que ese día ocurrío en Nueva York.
El 11-S fue la culminación de una operación terrorista que venía acometiendose desde los 90. Bin Laden junto con otros líderes de Al-Quaeda ya le habían declarado la “guerra” a EEUU argumentando que invadían sus territorios y manejaban la economía de sus países en Oriente Medio. La organización terrorista atentaba contra sedes militares y embajadas estadounidenses mientras preparaban la mayor catastrofe que afectaría al país en toda su historia.Al-Quaeda lleva la religión islámica a un extremo violento que nada tiene que ver con su origen real y fomenta un odio desproporcionado hacia toda la cultura occidental. Se inculca este odio en su pueblo, y se entrenan soldados capaces de morir por sus ideas. Como consecuencia de este fanatismo religioso islámico se extiende una idea sobre la comunidad musulmana en occidente basada en el estereotipo del Islam como una religión violenta e intransigente, xenófoba y discriminatoria. Crece la llamada “Islamofobia”, el odio a todo lo musulmán concentrándose la discriminación en las comunidades islámicas que viven en occidente. Se mira hacia Oriente con miedo y se ve a estos países como una amenaza.
Lo contrario ocurre con Estados Unidos en Oriente Medio, la política de los países donde tenía gran influencia cambia de dirección y 2003 se empiezan a debilitar las relaciones comerciales con Arabia Saudi, y los países de oriente medio empiezan a mirar a China como nuevo socio. Se suman cambios de orientación en la política Israelí en cuanto al conflicto con Palestina, perdiendo EEUU influencia. La rebelión de Egipto y la consecuente destitución de Mubarak deja a EEUU en una posición aún más débil ante Oriente Medio; Hosni Mubarak era un líder que defendía los intereses de Estados Unidos frente a otros países de la zona, pero al desparecer Mubarak la política de EEUU en a Oriente Medio queda amenazada. El clima de rebeliones que se extiende a otros países del norte de África crea una situación para la política exterior de Estados Unidos aún más complicada; se destituyen más líderes con los que tenían buenas relaciones, peligrando aún más acuerdos comerciales y su influencia en Oriente Medio.
La guerra esta abierta en todos los frentes: se rompen relaciones politicas, lazos económicos y se produce un choque cultural irreparable, lo que imposibilita la relación entre ambos pueblos. Pero la realidad es que hace diez años una mañana de trabajo se convirtió en un infierno para miles de personas que perdieron la vida, quedaron heridos o perdieron a un ser querido, víctimas de una guerra de poder y dinero. Después fué Afganistán y luego Irak, también Madrid y Londres. El pilar de la seguridad mundial se derrumbó con las dos torres, y todos perdimos la libertad de vivir en paz.
Fuentes: Copyright: Project Syndicate, 2011. www.project-syndicate.org. Traducido del inglés por Carlos Manzano. 17 de febrero de 2011
